Los cerdos oceánicos y otros relatos raizales



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Dih Uoshan 

Pigs 

Los cerdos oceánicos  



y otros relatos raizales

DOCENTES Y ALUMNOS DE L A COMUNIDAD R AIZAL DE SAN ANDRÉS



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Dih Uoshan Pigs  

Los cerdos oceánicos  

y otros relatos raizales

  

Serie Río de Letras 

Territorios Narrados PNLE  

Primera edición,  

Bogotá, febrero 2015

© Ministerio de Educación Nacional

© Derechos reservados para todos los autores

© Adel Christopher Livingston, por la traducción

© Anez Florez Corpus, por las ilustraciones

ISBN: 978-958-691-697-4 

Tiraje: 9000

Gina Parody d’Echeona 

Ministra de Educación Nacional



Luis E. García de Brigard 

Viceministro de Educación Preescolar,  

Básica y Media

Laura Barragán Montaña 

Directora de Calidad para la Educación  

Preescolar,  Básica y Media

Sonia Vallejo Rodríguez 

Subdirectora de Fomento  

de Competencias

Sandra Morales Corredor 

Gerente del Plan Nacional de Lectura y Escritura



Luis Eduardo Ruiz 

Coordinador del Proyecto Territorios Narrados



Coordinación editorial: 

Juan Pablo Mojica Gómez



Edición: 

Mónica Montes Ferrando



Diseño y diagramación: 

La Silueta Ediciones Ltda.



Diseño de la colección: 

Tragaluz editores SAS



Impresión: 

Panamericana Formas e Impresos SA 

Impreso en Colombia

Febrero 2015

Reservados todos los derechos. Se permite 

la reproducción parcial o total de la obra por 

cualquier medio o tecnología, siempre y cuando se 

den los créditos correspondientes al Ministerio de 

Educación Nacional. 

Libertad


y O

rden


Dih uoshan pigs = Los cerdos oceánicos y otros relatos raizales /  

Docentes y estudiantes de la comunidad raizal de San Andrés. – 1a. ed. -- 

Bogotá : Ministerio de Educación Nacional, 2015

 

p. : il. – (Río de letras. Territorios narrados PNLE ; 15)



“Proyecto educativo comunitario Wih Taak  Trii ah Dem Hablamos los Tres”. 

-- Texto bilingüe: creole- español

ISBN

 978-958-691-697-4



1. Leyendas colombianas 2. San Andrés y Providencia (Islas, Colombia) - Vida 

social y costumbres I. Serie

CDD: 

 

980.0049861 ed. 20   



 

CO-BoBN


– a953678

5

Dih Uoshan  

Pigs

Los cerdos oceánicos  



y otros relatos raizales

INSTITUCIÓN EDUCATIVA ANTONIA SANTOS 

PROYECTO EDUCATIVO COMUNITARIO WIH  

TA AK TRII AH DEM «HABL AMOS LOS TRES»



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7

Presentación 

 

    


8

Introducción 

 

    


11

Comunidad 

raizal 

   


13

Dih Uoshan Pigs  

Ahn Dih Ortly Daalfin 

Los cerdos oceánicos  

y los delfines terrenales   

 

15

Dih Fish Ahn Dih Kons  



El pez y el caracol    

 

 

27

Dih Tayga Man  



El hombre tigre  

 

 

 

33


8

Presentación

 

...no usar la lengua del niño indígena en el aula de 



clase y desconocer su cultura dentro de la enseñanza 

implica ignorar y rechazar la base fundamental para 

el desarrollo de sus capacidades, y para que él mismo 

se sienta valorado y respetado como ser humano. 

ÑAMOTENODÉVO ÑANDE REKOTEE 

Una nación diversa es una verdadera expedición 

hacia el conocimiento. En Colombia se hablan  

68 lenguas nativas: 65 pertenecen a comunidades 

indígenas, dos son lenguas criollas —el creole  

del pueblo raizal de San Andrés y Providencia  

y el palenquero de San Basilio de Palenque—  

y una, el romaní, del pueblo gitano o Rrom.

Cada lengua es una cosmovisión que llena de sentido 

el territorio, la memoria y la identidad cultural de 

estos pueblos. Gracias al trabajo pedagógico de las 

comunidades participantes del proyecto Territorios 

Narrados del Plan Nacional de Lectura y Escritura 

«Leer es mi Cuento», del Ministerio de Educación 

Nacional, hoy las escuelas colombianas tienen la 

oportunidad de acercarse aún más a esta riqueza. 

Así, estudiantes y docentes de todo el país podrán 

conocer, reconocer y valorar esta inconmensurable 



9

diversidad, aproximarse a la palabra viva de nuestros 

pueblos originarios,  a sus mitos, leyendas, consejos, 

juegos y relatos que dan cuenta de su historia.

El PNLE ha puesto en marcha esta iniciativa que 

promueve la implementación y fortalecimiento 

de proyectos de oralidad, lectura y escritura en 

el marco de los sistemas etnoeducativos propios, 

comunitarios e interculturales. Como resultado de 

procesos pedagógicos comunitarios acompañados 

por el MEN, se logró producir en esta segunda fase 

11 nuevos materiales escritos en lenguas nativas 

de los pueblos emberá chamí, ẽbẽra katío, kofán, 

nasa, raizal, sikuani y wounaan, con su respectiva 

traducción al castellano.

Leer y escribir en la escuela también nos debe 

permitir educar en la diversidad, mejorar la 

convivencia y favorecer la inclusión y la participación 

de todos los colombianos. Una vía para ello es hacer 

que los niños, niñas y jóvenes en las escuelas del país 

conozcan y valoren positivamente las diferencias 

culturales; por lo cual este proyecto da espacio 

a la diversidad y promueve la produccion textual 

recuperando la voz y las tradiciones propias de las 

comunidades. 

Con esta colección que entregamos al país, los 

docentes, estudiantes y las autoridades de los grupos 

étnicos, así como el Ministerio, contribuyen a impulsar 

lo consagrado por la Ley 1381 de 2010, ley de lenguas 

nativas, que en su artículo 17º indica la obligatoriedad 

de impulsar la producción de materiales de lectura en 

lenguas originarias, realizados por las propios pueblos 

interesados en ello.

Los invitamos a compartir la palabra, la memoria  

y la identidad de estos pueblos y comunidades  

que encontraron en la lectura de sus territorios  

una posibilidad de narrar su existencia y, al llevarlas 

a lo escrito, nos convocan a un diálogo de saberes 

esencial para lograr el propósito de construir una 

Colombia en paz, equitativa y educada.

Luis E. García de Brigard 

Viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media



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Introducción 

El Plan Educativo Wih Taak Dih Trii (Hablamos Los 

Tres) es una evidencia clara y fehaciente de la riqueza 

lingüística de nuestro departamento archipiélago 

San Andrés, Providencia y Santa Catalina, envidiada 

por muchos y que forma parte de nuestra 

idiosincrasia étnica y nuestra cultura ancestral.  

La lengua materna creole es una fuente idiomática 

de un bagaje enriquecedor para el raizal. Por otro 

lado, el inglés es el idioma universal por excelencia, 

hablado en la mayoría de países del mundo; y 

ostentamos el privilegio de que forme parte de 

nuestro argot gramatical. Por último, el español  

es la lengua oficial del territorio colombiano. 

Gracias a la Ley 1381 —la ley de lenguas nativas—, 

que le concede a cada territorio la autonomía  

en este campo, Hablamos Los Tres nos permite  

dar a conocer al resto del país no solo nuestros  

idiomas, sino también los relatos de la cultura  

nativa ancestral de este amado departamento. 

Cierro esta  presentación con el poema «Idiomas 

de mi tierra», el cual es una muestra del sentir raizal 

alrededor de nuestra lengua.

Idiomas de mi tierra, mi isla caribeña; 

Riqueza que encierra, nuestra cultura isleña; 

De lo alto de la loma, a playas de Sprat Bight; 

Se escucha este lenguaje «Mih gyal putaan dih lait

Dah weh yuh gwain mih son?», 

Pregunta una madre a su hijo, un muchacho 

Que sale sin razón: «Ah gwain bout mih bizniz 

Noh aks mih noh muo kwestyan». 

Respuesta que remueve de la madre el corazón.

And what about our English? 

I ask this in my poem, 

Pues muchos aquí piensan 

Que nosotros lo hablamos mal 

Pero hay un inglés puro 

Que enseña el «King James version» 

Orgullo del nativo, del isleño raizal.

Aquí somos trilingües, poliglotas ya casi; 

Wih taak fih wih uon langwij, 

We speak English also 

Y por si fuera poco y esto ofende a muchos 

Aquí también hablamos muy bien el español.

Adel Christopher Livingston



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Comunidad raizal

La comunidad raizal ocupa el área geográfica 

del archipiélago de San Andrés, Providencia y 

Santa Catalina, localizado en el mar Caribe a 480 

kilómetros al noroeste de tierra firme colombiana. 

Con la Constitución de 1991, el Estado colombiano 

reconoció a la comunidad raizal como un grupo 

étnico particular, dadas sus características únicas 

de origen, cultura, costumbres y lengua materna. 

Este reconocimiento ha hecho que el término 

raizal adquiera un significado simbólico a la hora 

de referirse a los habitantes del archipiélago, ya 

que connota no solo el rescate de sus valores 

culturales y ancestrales, sino que describe y expresa 

un arraigado sentimiento de ser de la tierra de 

las islas, un sentido de pertenencia, la manera de 

caracterizarse como población originaria y una 

forma de ratificarse como diferentes del resto de los 

colombianos y del mundo. 

Su origen está dado por un legado cultural  

formado por el componente inglés, español y, sobre 

todo, por el africano. De ahí que las manifestaciones 

que caracterizan su personalidad son rasgos que 

combinan de manera armoniosa comportamientos 

que evocan conjuntamente sus raíces africanas, 

europeas y caribeñas. 

Los raizales son pequeños agricultores, pescadores 

y marineros. También son hábiles carpinteros, 

constructores de canoas y de embarcaciones. Una de 

las actividades tradicionales gira en torno al comercio 

del coco, que va desde la siembra y la recolección 

hasta la producción de la copra (pulpa seca del coco). 

La vivienda típica del archipiélago constituye también 

un símbolo cultural de sus costumbres caribeñas, 

de sus herencias euro-africanas y de su relación con 

el medio ambiente. Su construcción es en madera, 

sobre pilotes, con balcones adornados con barandas, 

con la cocina aparte y con cisternas y canales para 

recoger el agua lluvia. 

La música y los bailes también son un componente 

importante de la cultura raizal, con bailes 

tradicionales como el fox-trot, el mento antillano 

y el calypso de influencia afrocaribe, que llegaron 

de otras islas de la zona. El tináfono o washtube 

y la quijada de caballo son los instrumentos más 

característicos de la música tradicional raizal. 

A lo largo de su historia, la comunidad raizal  

se ha basado en su tradición oral y en pactos  

de palabra. Las historias de Anansi han pasado de 

generación a generación y son relatos que simbolizan 

las raíces africanas. Anansi es una pequeña araña 

y héroe representativo de leyendas que transmiten 

moralejas y mensajes respecto a las conductas que  

el ser humano debe o no seguir.


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Dih Uoshan Pigs Ahn  

Dih Ortly Daalfin

DARWIN BOWDEN GORDON

Lang, lang taim pahn wan karibian aylant, bifuor hiuman 

wehn staat liv pahn ih, dih daalfin dem yuus tuh liv ihna dem 

buod hous bil pahn foundieshan, dem weh gat fut ahn dem 

kudah waak, dem wehn gat mout fih taak ahn han fih duh aal 

kayn ah tings.

Bot apart ah dih ortly daalfins, dih uoshan pigs dah wehn 

som animal weh liv ihna dih sii, dem nevah gat non han nar 

non fut bot dem wehn gataan fin weh dem kudah swim truu 

dih big ahn tik sii wit out moles nombady.  

Los cerdos oceánicos y  

los delfines terrenales

Hace mucho, mucho tiempo, en una isla paradisíaca del 

Caribe, antes que los humanos la habitaran, vivían los 

delfines terrenales en casas de madera construidas sobre 

pilotes. Ellos tenían pies y podían caminar; así como boca 

para hablar y manos para hacer los trabajos del campo. 

A diferencia de los delfines terrenales, los cerdos oceánicos  

eran criaturas marinas que vivían principalmente en el mar 

Caribe. No tenían brazos ni patas, pero poseían aletas para 

moverse a través de las olas gruesas del mar y disfrutar sin 

molestias de la libertad de su entorno. 


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Dih karibian sii wehn soh prity ahn soh rich, dat mek dih  

ortly daalfin dem staat tuh groj dih uoshan pig dem. Evry die 

dih daalfin dem yuus tuh goh pahn dih biich wid wait san ahn 

driim fih bii dih wona ah dih sii ahn injoy dih natiural richis.

El mar Caribe era tan hermoso en colores, vasto y rico 

en naturaleza, que los delfines terrenales envidiaban a 

los cerdos oceánicos. Cada día los delfines terrenales se 

acercaban a las playas espumosas de arenas blancas y 

soñaban con poseer tan inmensos y ricos ecosistemas 

marinos. Ellos deseaban recorrer los océanos y explotar  

su riqueza natural. 



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Wan die, dih daalfin dem disaid seh dih sii 

gwayn bii fih dem, soh dem konspaya fih tek ih 

weh fahn dem, tek weh dih sii fahn dih uoshan 

pig dem. Soh dem kaal dem fih mek wan baagin.

—Wii kyan mek wan bisnis wid unu uoshan pig? 

—Wat unu waah?  Weh kayna bisnis unu deh 

taak bout? Dih uoshan pig dem aks...

—If unu mek wii liv ihna dih prity sii fih wan gud 

taim ahn injoy dih richis weh deh ihndeh, wii wih 

mek unu kom pahn dih prity aylant ahn injoy aal 

dem taim weh wii gwayn gih unu, unu kyan iit 

dih pail ah swiit ahn tropikal fruuts fahn aafa fih 

wih trii dem. Ahn aal dem tings weh wih plaant, 

laik yuka, pitieta, kaan ahn plaantin, ahn wid dih 

fresh waata weh shian laik guol, ahn weh tekaaf 

unu torstinis. 

Un día, los delfines terrenales decidieron que 

las aguas del Caribe serían de ellos, por lo que 

conspiraron para lograr apoderarse de los mares 

que le pertenecían en ese entonces a los cerdos 

oceánicos. Así fue que decidieron llamarlos a un 

consejo para hacerles una propuesta. 

—¿Podemos hacer un negocio duradero con 

nuestros hermanos, los cerdos oceánicos?

—¿Qué ganga? —respondieron los cerdos 

oceánicos. 

—Si ustedes nos conceden vivir en el hermoso 

océano por algún tiempo, y disfrutar de la 

libertad y la riqueza que hay en él, nosotros, a 

cambio, les garantizamos nuestra hermosa isla 

para que la disfruten por ese tiempo. Allí podrán 

alimentarse con las exuberantes y jugosas frutas 

tropicales de nuestros árboles, con los cultivos 

que hemos sembrado de yuca, papa, maíz y 

plátano, y con el agua fresca que brilla como el 

oro y milagrosamente sacia la sed. 


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Dih uoshan pig dem nevah sih dem prity tings 

dem weh dih ortly daalfin dem diskraib dem, 

soh dem tink pahn dih baagin. 

—Arait dehn, dih uoshan pig dem ansah, wih 

gwayn liv pahn dih aylant fih jos wan taim, 

ahn unu gwayn liv ihna dih karibian uoshan fih 

dih siem piriod ah taim. Bot ihna fuor or ieet 

dekied wih hafy gih bak dih uoshan tuh ouar 

disendants. 

—Dah wan diil. 

—Dih ortly daalfin dem ansah. Wih gwayn wiet 

fih unu kiip dih paat ah dih baagin, bikaah wii 

waant fih wih piknini goh bak tuh dih uoshan, 

dih plies weh bilang tuh dem...  

Wen taim dem get pahn dih aylant, dih pig dem 

(yah dem dah nevah uoshan pig) dem staat sih 

seh dem kudn rech dih fruut dem bikaas dih trii 

dem wen tuu hai, ahn dem kudn klaim dem, 

dong tuh dih pitieta ahn dih yuka if dem wen 

waah liv dem weh hafy digy out ah dih grong  

wid dem chin, ahn dah soh dem mout get lang.

Los cerdos oceánicos nunca habían visto tales 

cosas tan maravillosamente descritas por los 

delfines terrenales y pensaron por un rato en  

la tentadora propuesta. 

—Muy bien —respondieron los cerdos 

oceánicos—. Vamos a vivir en la isla solo  

por un tiempo, a cambio ustedes habitarán 

nuestro mar Caribe por ese mismo periodo.  

Los cerdos hemos prometido que en unas 

cuatro u ocho décadas nuestros descendientes 

habitarán estos océanos. 

—Trato hecho —expresaron felices los delfines 

terrenales. 

—Esperamos que mantengan su parte del trato 

porque queremos que nuestros hijos regresen  

al océano, la patria que les corresponde. 

Una vez en la isla, los cerdos, ya no oceánicos, 

se dieron cuenta de que no eran capaces de 

llegar a los frutos porque los árboles eran 

muy altos y no podían treparlos. Si querían 

sobrevivir, incluso para llegar a las papas y 

yucas se vieron obligados a arrancarlos de la 

tierra con la barbilla, que eventualmente se 

convirtió en un hocico.



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Wen taim dih hiuman dem kom ihna dem big 

buot dem fram Iurop, ahn tek uova dih pig dem 

ahn put dem ihna wan hag stay. 

Dih pig dem wiet plenty fih dih taim kom, fih 

komplay dih baagin wid dih daalfin dem (yah 

dem dah nevah ortly daalfin). Dem wehn gat 

dih huops fih get riid ah dih hiuman dem, fih 

dih daalfin dem, pruuv dem self seh dem wahn 

komplay wid dem word, ahn dem kuda goh bak 

ihna dih sii. 

Bai disgries unu luus unu uoshan —dih daalfin 

dem hala out— wih don tray out dih richis ah dis 

plies, dih plies weh aal dih living tings kom fram. 

Dih uoshan dem dah dih piurnis af laif. Wii udah 

nevah gih unu bak dih uoshan dem! 

Fahn dih dieh dem mek dih baagin, dih pig dem 

kudn goh bak ihna dih karibian sii, wid dih taim 

dem luus dem kapacity fih swim, deh gruo som 

big tos ahn dem divelop wan kurly tiel. Dem hafy 

liv ihna hag stay ahn grumbl dih huol taim, fih 

dem miserabl situieshan. 

Bay dih adah han, dih daalfin dem luus dem han 

dem, dem kapacity fih taak ahn dem fut. Dem 

gruo gil, skiel ahn fin weh help dem muuv dem 

self ihna dih wiev dem ah dih karibian sii. 

Entonces los humanos llegaron en grandes 

barcos tripulados desde Europa. Sometieron  

a los cerdos y los mantuvieron en pocilgas. 

Los cerdos esperaron a que el tiempo estipulado 

del trato con los delfines, quienes ya no eran 

terrenales, finalmente se cumpliera. Tenían la 

esperanza de liberarse de los seres humanos, que 

los delfines se probasen a sí mismos leales a su 

palabra y volver a sus anheladas aguas del mar. 

—Por desgracia han perdido su océano  

—gritaron los delfines—. Hemos probado la 

riqueza de este lugar, origen de todos los seres 

vivos. Los océanos son la pureza de la vida. 

¡De ninguna manera les vamos a devolver los 

océanos!

Los cerdos nunca pudieron regresar al mar 

Caribe. Con el tiempo fueron perdiendo  

su capacidad de nadar, desarrollaron grandes 

colmillos y una cola en espiral. Se vieron 

obligados a comer en porquerizas y desde 

entonces gruñen siempre en son de protesta  

por su miserable estado. 

Por otro lado, los delfines perdieron sus brazos, 

su capacidad de hablar y sus pies. Les crecieron 

agallas, escamas y aletas que facilitan su 

movimiento a través de las olas del mar Caribe.



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Tideh dieh dih pig dem waah goh bak ihna dih sii, das way 

dem mesop ihna dih mod bikaah dem waah dih hiuman  

dem ker dem bak dah sii fih wash dem aaf, ahn dem kyan get 

dih apartiunity fih goh bak dah dem huom, dih karibian sii.

Bot dih daalfin dem liv hapy ihna dih karibian sii ahn dem 

noh gat dih liis intenshan fih komplay wid dih baagin weh 

dem mek. Dem main dih fishaman dem ihna dih sii ahn 

protek dem ihna bad wedah, soh dih fishaman dem kom bak 

pahn dih lan deh mek shuor seh dem gwayn kiip dih pig dem 

ihna slievry. If dih hag dem wehn frii, dem kuda goh bak ihna 

dih uoshan ahn diklier war agens dih daalfin dem. 

Das way dem rikomen noh fih non diil wid non strienja, wid 

dih tings dem weh bilang tuh dih fiutio jinarieshan, bikaa ih 

kyan bring bad kansekuens.

Hoy en día los cerdos viven ansiosos por volver al mar.  

Por eso se revuelcan en el lodo con la ilusión de que sus 

captores humanos les lleven de vuelta a los océanos para 

limpiarse, y así escapar a lo que alguna vez fue su hogar,  

el mar Caribe. 

Los delfines en cambio son muy felices en el Caribe y no 

tienen ni la menor intención de cumplir con los cerdos 

su parte del trato. Velan por los pescadores en el mar y 

los protegen durante las inclemencias del tiempo; estos, 

agradecidos, retornan a tierra convencidos de mantener a 

los cerdos en la esclavitud. Si los cerdos fuesen libres podrían 

regresar al océano y declarar la guerra contra los delfines. 

Por eso recomiendan nunca hacer tratos con extraños 

sobre las posesiones más preciadas, sin pensar en las 

consecuencias a largo plazo o en los derechos de las 

generaciones futuras. 


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Wan taim dem wehn gat wan faas fish ahn wan kons weh  

wen uova sluo, wan die dih tuu ah dem bokop.

—Ah bet yoh yuu kyaah bit mih wan ries dih kons tel dih 

fish…

—How yuu gwayn tel mih dat? Dih fish seh deh ded wid dih 



laaf, yuu noh sih seh mii dah dih faasis fish ihna dih uosha.

—Yes mii nwo, dih kons ansah; AH bet seh mii gwayn bii yoh…

—Arait les goh, mek wih ron dih fish akcep.

El pez y el caracol

Había una vez un pez muy rápido y un caracol demasiado 

lento. Un día, por casualidad, se encontraron los dos.

—Apuesto a que tú no me ganas una carrera —dijo el caracol 

retando al pez

—¿Cómo tú vas a decirme eso? —muerto de la risa, el pez 

respondió—. Si soy el pez más rápido del océano.

—Sí claro, yo sé —contestó el caracol—, pero apuesto  

a que te voy a ganar. 

—Bueno, dale, vamos a correr —aceptó el pez.

Dih Fish Ahn Dih Kons

JHON MICHAEL VILLAREAL



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Dehn dih die fih dih ries kom. Dih fish ahn dih kons staat out, 

dih faasis fish ihna dih uoshan staat ahed, deh lef dih kons 

awie bihain ihm.

Llegó entonces el día de la competencia. Arrancaron el pez 

y el caracol. El pez más rápido del océano salió adelante, 

dejando una gran distancia entre el caracol y él. 


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Bot ihna dih midlah dih ries, dih fish stieh hukop 

ihna wan net weh wehn deh ihna dih uoshan, 

ahn ihm stie ihnde fih som pail ah ouars, dih 

kons neva stap ron ahn ihm nevah res ataal.

Pero a mitad de la carrera el pez se quedó 

atascado con una de las mallas que había  

en el océano, y ahí permaneció por muchas  

horas. Mientras tanto, el caracol nunca dejó  

de andar y jamás descansó.



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Wehn dih kons wehn niely get, dih fish get weh ahn 

ihm staat out laik wan bulit, bot ihm kudn kech dih 

kons; ahn dih kons get fors, ahn rait soh dih kons 

win dih faasis fish ihna dih uoshan.

Cuando al caracol le faltaba muy poco para llegar 

a la meta,  el pez logró soltarse y salió disparado, 

pero su esfuerzo no sirvió de nada, pues el caracol 

llegó primero. 

Y así, el caracol consiguió ganarle al pez más 

rápido del océano.


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Dih Tayga Man

ANNA SOFÍA OSPINA

Dih stuory seh wan taim wan man wehn waah ton tayga, ahn 

ihm tray ihna evry wieh fih duh ih.

Wan dieh ihm fain out seh dem gat tuu wieh fih ton tayga… 

Wan ah dih opshan, dah wehn fih mek dem kors ihm ahn dih 

adah weh mwo absord ahn dih fors wan, dah wehn fih mek 

wan tayga iit ihm.

El hombre tigre 

Cuenta la historia que en una isla vivía un hombre  

que quería convertirse en tigre y vivía obsesionado  

por conseguirlo. 

Un día se enteró que había dos formas de lograrlo. Una 

opción era sufrir una maldición y la otra, un tanto más 

absurda que la anterior, era dejarse comer por un tigre. 



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Soh dih man prefah dih kors or dih damnieshan weh nevah 

mek ihm sih ihm hou agen. Dehn ihm staat liv uhna dih bush, 

weh ihm hier staat gruo likl bai likl, ihm tos dem staat get lang 

laik fih tayga, som pipl seh ihm stody kom out dah nait deh 

luk viktims.

Aquel hombre prefirió sufrir una maldición que no lo dejó  

volver a su casa. Entonces empezó a vivir en el monte, donde 

poco a poco le fue creciendo el pelo, los colmillos y tomó 

la forma de un tigre. Dicen que solía caminar en las noches 

solitarias buscando víctimas. 


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Dih aylandaz dem seh wehn yoh goh ihna dih mangroos or 

mouns dih koknat trii, yoh gwayn bokop pahn dih taygaman. 

Das way dih granmadah dem noh stap seh «hory op dih tayga 

gwayn iit yoh» hory op dih tayga gwayn iit yoh…

Cuentan los isleños que quien se interna en los manglares o 

entre las palmeras encontrará allí al hombre tigre. Por eso las 

abuelas no dejan de decir: «Apúrate que te va a comer el tigre».



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Dih Uoshan Pigs / Los cerdos oceánicos  

y otros relatos raizales se compuso  

en caracteres Source Sans Pro  

y Pluto. Se imprimió sobre bond  

de 90 gramos en Bogotá, Colombia. 





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