Masarykova univerzita v Brně



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Masarykova univerzita v Brně

Filozofická fakulta


Ústav románských jazyků a literatur
Eva Topinková
Gertrudis Gómez de Avellaneda y Teresa de la Parra:

el feminismo” en tiempos adversos



( Sab e Ifigenia)
magisterská diplomová práce

obor: Španělský jazyk a literatura




Vedoucí práce: doc. PhDr. Eva Lukavská, CSc.
BRNO 2007

Prohlašuji, že jsem magisterskou diplomovou práci vypracovala samostatně s využitím uvedených pramenů a literatury.



Poděkování: Děkuji paní doc. PhDr. Evě Lukavské, CSc. za podnětné připomínky

a trpělivost při konzultacích mé magisterské diplomové práce.


Índice


  1. Introducción

  2. Gertrudis Gómez de Avellaneda

2.1. El contexto histórico y social en la Cuba de principios del siglo XIX

2.2. La condición femenina en la Cuba de Gertrudis Gómez de Avellaneda

2.3. La vida de Gertrudis Gómez de Avellaneda


  1. Sab

3.1. El argumento

3.2. Los personajes masculinos

3.2.1. Sab

3.2.2. Los Otway (Enrique y Jorge)

3.2.3. Don Carlos de Bellavista

3.3. Los personajes femeninos

3.3.1. Carlota

3.3.2. Teresa

3.3.3. Martina


  1. Teresa de la Parra

4.1. El contexto histórico y social en la Venezuela de principios del siglo XX

4.2. La condición femenina en la Venezuela de Teresa de la Parra

4.3. La vida de Teresa de la Parra


  1. Ifigenia

5.1. El argumento

5.2. Los personajes masculinos

5.2.1. El padre de Eugenia y tío Pancho

5.2.2. Tío Eduardo

5.2.3. Gabriel Olmedo

5.2.4. César Leal

5.3. Los personajes femeninos

5.3.1. María Eugenia

5.3.2. Abuelita, tía Clara y tía Antonia

5.3.3. Mercedes Galindo

5.3.4. La criada Gregoria


  1. La comparación de Sab e Ifigenia

6.1. “El femenismo” en Sab

6.2. “El femenismo” en Ifigenia

6.3. Sab e Ifigenia como reflejo de la vida de las autoras


  1. Conclusión

  2. Bibliografía



  1. Introducción

Sería difícil decir cuando nace realmente mi interés por el tema del presente trabajo. Es cierto que la discriminación de la mujer es un hecho presente en toda la historia de la humanidad y que hoy en día sigue siendo portada de muchos medios de comunicación por diferentes motivos. Así, al comenzar a interesarme en los problemas de la actualidad, pude leer muchos artículos relacionados con la situación de la mujer hoy en día. Temas como el de la mujer en el Islam o las dificultades con las que se encuentra la mujer europea para alcanzar los privilegios de que goza el hombre, mejores puestos en las empresas, facilidades en la política, mejores sueldos, etc. Con esto empecé a indagar cómo será la situación de la mujer en el pasado, en la época cuando aún no podía estudiar ni tenía el derecho a votar, y cómo fue evolucionando su situación. Y quizás por todo ello, y porque soy estudiante de filología hispánica, se despertó mi curiosidad por saber como se reflejaba este tema en la literatura.

En varias revistas literarias que leía en castellano, me encontré con muchos artículos que hablaban de Hispanoamérica y en ellos pude descubrir a Gertrudis Gómez de Avellaneda, una autora considerada en nuestros tiempos una de las precursoras del feminismo. Esta escritora cubana fue el punto de partida de mi trabajo.

Ahora sólo me faltaba encontrar a otra autora, también de Hispanoamérica, que tuviera algo que ver con el feminismo y que fuera posterior a la cubana para poder compararlas y ver si hay algún desarrollo en la condición de la mujer. Con esta idea en la cabeza encontré a Teresa de la Parra, escritora venezolana con un perfil idéntico al que estaba buscando.

Así llegué a las dos autoras, Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), la escritora cubana romántica, y Teresa de la Parra (1889-1936), venezolana perteneciente al modernismo. Son dos autoras que a pesar de la diferencia de su origen, y que sus vidas transcurrieron en siglos diferentes, las dos escribieron obras que tratan en cierta manera el tema de la mujer.

Por tal motivo he elegido dos novelas para buscar respuestas a mis preguntas: Sab (1841) de Gertrudis Gómez de Avellaneda e Ifigenia (1924) de Teresa de la Parra.

Los primeros datos daban esperanza de que pudiera haber algún progreso en la evolución de la condición de la mujer. Siendo el primer dato que tenemos, que hay casi un siglo entre la primera edición de Sab y la primera edición de Ifigenia. Es decir, entre las dos novelas hay tiempo suficiente para encontrar diferencias significativas. Otro dato que apoyaba la idea, es que en Sab la autora compara a la mujer con el esclavo,

y lo hace de una manera metafórica, es decir, la denuncia de la condición de la mujer en Sab se hace con bastante sutileza. Pero en Ifigenia ya tenemos la rebelión expuesta explícitamente a través de las palabras de la protagonista misma. Según el año de la publicación es entendible que en Ifigenia está mucho más clara la denuncia de la condición de la mujer de aquella época que en Sab, siendo ésta del siglo XIX, cuando se despertaba el movimiento feminista todavía en Europa.

Pero como veremos, a lo largo del presente trabajo, estos datos, y otros que serán expuestos en su momento, puede que no sean suficientemente significativos como para decir que han producido cambios importantes en la sociedad en el tiempo transcurrido entre una y otra autora en lo que se refiere a la discriminación de la mujer.

Las ideas expuestas en el trabajo son consultadas, entre otros, por ejemplo con el artículo de Lucía Guerra, “Estrategias feministas en la elaboración del sujeto romántico en la obra de G.Gómez de Avellaneda” o el de Roger Balza, “El sujeto femenino en Ifigenia de Teresa de la Parra”. Se puede decir que con la opinión de los autores, relacionada con el tema presentado, me identifico.

También es importante subrayar que en esta tesina no se trata de un análisis de las obras escogidas, sino de una búsqueda de las ideas sobre la condición femenina, presentadas por ambas escritoras. Lo que esperamos es que éstas hayan proyectado sus sentimientos y sus ideas sobre la época en su obra y por eso nos centramos también en los marcos históricos respectivos y en la biografía de cada una.

Es un tema bastante arriesgado, porque todos los rasgos autobiográficos o reflejos de la época que encontramos en el texto de las novelas, son subjetivos. Sin embargo, no se puede decir que no sea un tema atractivo, ni mucho menos, ya que buscar los reflejos de la época en una obra supone abrir un marco de estudio bastante amplio. Pero justo por eso se trata de una investigación interesante.

Para mejor orientación en el presente trabajo y para poder percibir bien la posible evolució de la condición de la mujer presentamos primero toda la información sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda, como la autora del siglo XIX, es decir mayor que Teresa de la Parra, la cual va detrás, como la autora en la que ya deberíamos apreciar algunos cambios. La descripción de las ideas sobre la condición de la mujer, envueltas en las palabras de las autoras o en las de los protagonistas y la comparación de las ideas “feministas” en las dos novelas destacadas encontramos en las últimas páginas.

Es importante explicar que en el texto se usa más bien la expresión “condición de la mujer” en vez del término “feminismo”, porque en la época en que vivieron las dos escritoras, principios del siglo XIX y del siglo XX, aún no se puede hablar del feminismo como lo conocemos hoy en día. Es que probablemente tampoco las propias autoras se consideraraban feministas, ellas sólo se opusieron a las ideas que imperaban cuando les tocó vivir, pero no lucharon de forma directa por conseguir algún cambio en la sociedad, se dedicaron más bien a plasmar en sus libros y artículos sus ideas, que entraban en contradicción con el punto de vista de la época en lo que a la visión de la mujer se refiere. No fueron revolucionarias pero sí, marcaron un antes y un después en la lucha de la mujer por conseguir sus derechos.

Finalmente, es importante destacar una vez más que el presente trabajo no es un estudio exhaustivo, sino que la intención es dar una visión clara de los principales movimientos sociales y literarios en las épocas estudiadas, así como resumir la vida de las autoras, para acabar presentando el propósito en sólo dos obras de las autoras presentadas, a pesar de que su producción fue mucho mayor.


  1. Gertrudis Gómez de Avellaneda

2.1 El contexto histórico y social en la Cuba de principios del siglo XIX1

A finales del siglo XIX eran Cuba y Puerto Rico las últimas colonias que permanecían en manos españolas. Era el siglo de muchos cambios en el mundo de Hispanoamérica y entre ellos también el movimiento de liberación de los esclavos negros.

Pero los grandes terratenientes cubanos, en ocasión de las guerras de liberación del continente americano, prefirieron permanecer bajo el ala española temerosos del problema que podía representar la enorme base de esclavos negros sobre la que se asentaba el cultivo de café y azúcar. Además estaban mucho más unidos económicamente con España que con el resto del continente. Hacia la década de 1820 España ya concede la libertad a Cuba para comerciar con otras potencias, lo que es aprovechado por los hacendados para vender sus cultivos a Estados Unidos. Relegado el café a un segundo plano, la venta de azúcar crece paulatinamente durante todo el siglo, la refinación se maquiniza muy parcialmente a través de ingenios, muchas veces movidos con energía animal, y ya hacia la década de los 60. Cuba es una de las principales productoras de azúcar del mundo, siendo su principal comprador Estados Unidos.

El proceso de emancipación, después de una larga y dura lucha, había culminado en 1824 con las victorias de Junín y Ayacucho. Con la independencia administrativa y política, las nuevas naciones descubren su propia identidad. Se abre una etapa histórica de protagonismo propio y desarrollo cultural. Los cambios producidos traspasan todos los sectores de la vida del continente, sin embargo, la imposición del orden nuevo tropieza con una serie de obstáculos, destacan, sobre todo, las tensiones raciales, regionales y grupales. Quizás hubo demasiado tiempo de represión.

Sin embargo, los avances ideológicos son indudables, se manifiestan en decisiones significativas, la abolición de censura, la libertad de prensa, la derogación de la ley de servidumbre de los indios, la decisión de convertir la instrucción en un patrimonio del pueblo, la aplicación de las ideas del liberalismo al sistema económico. Pero la organización de las nuevas nacionalidades y la consolidación de la democracia no resultan tareas fáciles.

La condición social del negro es la más dramática. Los nuevos estados se muestran remisos en la abolición de la esclavitud, sólo se limitan a prohibir la trata y otorgan la libertad de los futuros hijos de los esclavos.

La conflictiva situación de los negros en los ingenios cubanos inspira todo un metagénero de novela abolicionista. El despegue de la explotación azucarera incrementa en Cuba el número de esclavos y el negocio de la trata desde finales del siglo XVIII. En la década de 1830 se inicia la crítica contra los hacendados criollos, se consolidan las ideas reformistas y surgen las primeras narraciones antiesclavistas. En 1833, Gran Bretaña declara abolida la esclavitud en sus colonias y se conciertan acuerdos antitraristas entre Inglaterra y España, pero la trata continúa, a pesar de las ideas de igualdad y libertad que circulan por el continente, como en el norte de los Estados Unidos donde comenzaba a surgir una fuerza social y política en contra de los esclavistas del sur. A pesar de todo en Cuba no será abolida la esclavitud hasta 1886.

La difusión de la estética sigue ritmos distintos, según los países. En Cuba se data su conocimiento en 1834, con la sesión poética dedicada a Martínez de la Rosa, poeta, dramaturgo y político español.

La novelística hispanoamericana descubre sus verdaderos cauces de expresión con el romanticismo. En sus distintas manifestaciones, además de los factores ideológicos y culturales autóctonos, influyen decisivamente los modelos literarios europeos. A pesar de que en los países emancipados se genera cierta prevención contra la literatura española, pueden documentarse las influencias de Espronceda, Larra, José Zorrilla, Gil y Carrasco, Martínez de la Rosa. Más efectivos son, sin embargo, los préstamos del corpus novelístico de Walter Scott. Las obras del autor escocés se difunden en versiones publicadas en España o en América. Los recursos scottianos están influyendo en Guatimozín, último emperador de México (1846) de Gertrudiz Goméz de Avellaneda, Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, Amalia de José Mármol, etc.

La época dramática de la conquista atrae poderosamente a los narradores románticos. Los conflictos novelescos se centran en la oposición de las fuerzas étnicas. Guatimozín, Atahualpa, se convierten en agentes de algunas novelas importantes. El primer ejemplo significativo es la ya nombrada novela de Gertrudis Gómez de Avellaneda, Guatimozín, último emperador de México (1846), interpretación de la conquista mexicana.

El clímax romántico influye sobre las funciones de la historia amorosa, se proyecta sobre el paisaje tropical de lozana vegetación y pájaros multicolores, el sol terrible de la tórrida zona y el sortilegio de las noches de luna, despierta el interés por los modelos textualizados del folklore.
2.2. La condición femenina en la Cuba de Gertrudis Gómez de Avellaneda

Según Brígida Pator2, para la mujer, rebelarse en su vida privada contra los convencionalismos sociales en la Cuba del siglo XIX era muy difícil. Adherirse en público a lo que hoy llamamos feminismo era prácticamente imposible. La autora cubana, Gertrudis Gómez de Avellaneda, optó por una forma de vida muy poco convencional influenciada por sus ideas “feministas”.

Estas ideas se manifiestan en sus escritos personales (memorias, autobiografía y epistolario), que salieron a la luz después de su muerte, y en unos artículos de periódicos, publicados en su etapa de madurez. A través del análisis de sus propias vivencias y escritos personales, encontramos los elementos de su acentuada crítica social, asimismo, se descubre cómo la escritora intentó expandir públicamente su feminismo privado.

Para comprender la lucha de las mujeres contra los códigos discriminatorios de la época, así como la importancia que su papel representó en el desarrollo del movimiento feminista en Cuba, es imprescindible analizar de forma paralela las limitaciones y contradicciones que el desarrollo feminista tuvo en España en ese preciso momento de la historia, puesto que Cuba fue una colonia española hasta 1898.

El siglo XIX, considerado como el período del nacimiento y desarrollo de los movimientos feministas, no lo fue para el feminismo en España y por consiguiente para su colonia Cuba. Hubo signos de protesta anteriores a esta época, pero no los consideramos como un movimiento formal.

Los propósitos del feminismo eran conceder a la mujer los mismos derechos sociales y legales que al hombre, lo cual significaba igualdad de acceso a la educación y supresión de los códigos decimónicos que restringían los derechos de las mujeres después del matrimonio.

Como dice Brígida Pastor: «En hispanoamérica el feminismo significaba una amenaza para la tradición y se veía como un rechazo de los valores de la familia y de los convencionalismos sociales. Estos condicionantes hicieron que el feminismo en el mundo hispánico se desarrolle con unas características diferentes a las de los países anglosajones. Casi todas las cubanas feministas coincidían en reverenciar el papel de la maternidad y el deseo de satisfacer y agradar la vida de los hombres.»3

Durante el siglo XIX tanto la sociedad cubana como la española eran de carácter patriarcal y jerárquico, dependiendo así la posición de los hombres y las mujeres del estrato social al que pertenecían.

Las mujeres pertenecientes a grupos socioeconómicos más bajos, esencialmente campesinas y esclavas, llevaban una vida sometida a las condiciones miserables de trabajo físico. Pero las mujeres criollas y de origen peninsular, que pertenecían a clases más privilegiadas y adineradas, se encontraban asimismo sujetas a una serie de restricciones que las obligaban a desempeñar un papel puramente decorativo y doméstico. Incluso a la mujer burguesa se la educaba para no saber nada. Estas funciones eran en general aceptadas por la mayoría de las mujeres.

Un factor que desempeñó una barrera para la expresión feminista, fue que Cuba, durante el siglo XIX, era un país con un tradicionalismo católico muy acentuado. La Iglesia católica fue factor determinante en el retraso del nacimiento del feminismo hispánico por su enorme influencia en los asuntos económicos, políticos y sociales.

Como destaca Pastor Brígida: «Algunas de las mujeres de estatus privilegiado ignoraron el comportamiento socialmente aceptado que se esperaba de una señorita de su clase y se rebelaron contra esa sociedad que discriminaba a su sexo, convirtiéndose en reconocidas intelectuales. Estas mujeres de la élite social cubana escogieron la escritura con la esperanza de que sus esfuerzos fuesen reconocidos y, por supuesto, como medio para expresar su rebeldía contra las normas estrictas de la cultura patriarcal en la que se encontraban inmersas. La mayor parte de las escritoras y traductoras que florecen durante el siglo XIX son decididas feministas, iniciando de este modo su participación en la lucha. El feminismo cubano tenía el propósito de luchar por el progreso de la mujer y despertar la conciencia de aquellos que apoyaran y comprendieran su emancipación. »4

Gertrudis Gómez de Avellaneda, durante la etapa inicial de su carrera literaria, se vió limitada por una sociedad tradicionalmente patriarcal a expresar sus ideas liberales. Desde que empezó a escribir se sirvió de personajes ficticios para revelar su “feminismo” privado. Fue una de las pocas mujeres que se lanzó a la lucha para conquistar los derrechos que se habían arrebatado al sexo femenino.


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