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Acusaciones de soborno en China, el dolor de cabeza del jefe de Glaxo



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Acusaciones de soborno en China, el dolor de cabeza del jefe de Glaxo

Jeanne Whalen



The Wall Street Journal (edición en castellano), 5 de agosto de 2013 http://tinyurl.com/lfh8ld5
Andrew Witty ha pasado varios años hablando sobre sus esfuerzos para eliminar las agresivas tácticas de marketing que heredó como presidente ejecutivo de GlaxoSmithKline PLC. Ahora, se enfrenta al incómodo problema de defender a la empresa ante acusaciones de pago de sobornos en China que presuntamente se produjeron durante su mandato.
Witty tomó las riendas de Glaxo en 2008, cuando la farmacéutica era investigada por el Departamento de Justicia de EE UU por supuesto marketing ilegal de sus antidepresivos y otros medicamentos. El asunto fue resuelto en 2012, cuando la empresa aceptó la culpabilidad en el caso, y el lema de Witty ha sido dar vuelta a la página.
"En los últimos años, cambiamos fundamentalmente nuestros procedimientos de conformidad, marketing y ventas en EE UU para asegurarnos de que operamos con altos estándares de integridad y que realizamos nuestros negocios de forma abierta y transparente", indicó Witty cuando fue anunciado el acuerdo, a la vez que agregó que Glaxo había "aprendido de los errores que se cometieron".
Sin embargo, las nuevas acusaciones, interpuestas en julio por el Ministerio de Seguridad Pública de China, simplemente transfirieron los dolores de cabeza de Witty a otra región. El ejecutivo está ahora intentando comprender qué salió mal en las operaciones chinas de la compañía.
Hace poco, Witty indicó que parecía que algunos altos gerentes de Glaxo en China habían violado la ley de ese país.

"Personalmente, estoy muy decepcionado de que se hayan realizado estas acusaciones. Son vergonzosas", les dijo Witty a periodistas durante una conferencia telefónica hace dos semanas. "Algo que les puedo garantizar es que aprenderemos de esto y haremos cambios".


Glaxo afirma que Witty ha estado trabajando día y noche para mantenerse al día con la investigación, que avanza con rapidez, y para mantener informada a la junta directiva. Hasta fines de julio, la policía china tenía detenidos a 18 empleados de Glaxo en la ciudad central de Zhengzhou, según la emisora estatal china, una cifra sobre la que la farmacéutica prefiere no hacer comentarios. La empresa también contrató a la firma de abogados Ropes & Gray LLP, con sede en Boston, para llevar a cabo una "evaluación independiente" sobre la conducta de los gerentes de Glaxo en China.
Algunos accionistas señalan que el asunto plantea dudas sobre el rigor de la reforma de marketing de Witty. Durante la mayor parte de su gestión como presidente ejecutivo, Witty se concentró en acusaciones de marketing ilegal en EE UU
Cuando asumió como presidente ejecutivo, en mayo de 2008, el Departamento de Justicia de EE UU ya llevaba investigando a Glaxo cuatro años por presuntas irregularidades, incluyendo la presunta promoción de sus antidepresivos y otros medicamentos para usos no aprobados por la FDA. Una de las prioridades de Witty en sus primeros años en el cargo fue cerrar esa investigación, señaló un vocero de la compañía.
Mientras trabajaba en eso, también nombró una directora para EE UU y Canadá, Deirdre Connelly, quien en 2010 anunció que la empresa cambiaría la forma en que les pagaba a los vendedores en EE UU para alinear su salario con "valores de la compañía". En lugar de pagar bonificaciones basadas en objetivos de ventas, desde 2011 Glaxo las calcularía según la adhesión de un vendedor a la transparencia, la integridad y las necesidades del paciente, indicó Connelly.
En julio de 2012, Glaxo llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia y se declaró culpable de cargos penales de marketing ilegal y de ocultar datos de seguridad ante los reguladores estadounidenses. Debió pagar US$3.000 millones en multas, una suma que el Departamento de Justicia describió como el mayor acuerdo por fraude en salud en la historia de EE UU.
En enero, surgió un indicio de un posible problema en China, a través de un correo electrónico anónimo dirigido a la gerencia y al directorio, en el que se acusaba a la empresa de soborno de médicos y otros problemas.
Witty se habría enterado de las acusaciones en enero, cuando la empresa abrió una investigación, según un vocero de Glaxo.
En junio, Glaxo le dijo a The Wall Street Journal que su investigación sobre las acusaciones no encontró evidencias de irregularidades. Unas semanas más tarde, sin embargo, las autoridades chinas tomaron a la empresa por sorpresa al iniciar su propia pesquisa sobre acusaciones similares.
Las autoridades allanaron las oficinas de Glaxo en Shanghai, Beijing y Changsha el 27 de junio. Glaxo afirma que no supo el propósito del operativo hasta el día siguiente, cuando la policía de Changsha emitió un comunicado informando que investigaba a empleados de la empresa por delitos económicos. Hasta el 11 de julio, cuando las autoridades chinas detallaron las acusaciones de sobornos, la frase "delitos económicos" era todo lo que Witty y su equipo sabían sobre la investigación china, sostiene la compañía.

La investigación de GlaxoSmithKline en China dispara una investigación sobre corrupción en EE UU (GlaxoSmithKline's China probe triggers U.S. bribery investigation)

Tracy Staton



FiercePharma, 9 de septiembre de 2013

http://tinyurl.com/lmnm3gp



Traducido por Salud y Fármacos
Una vez más el Departamento de Justicia de EE UU está detrás de GlaxoSmithKline. Sus fiscales están investigando alegaciones de sobornos que la compañía tiene en China para determinar si violó la ley de EE UU.
La noticia reportada por Reuters de la investigación demuestra el celo renovado sobre las actividades de las corporaciones estadounidenses en el extranjero. Los fiscales han estado vigilando PhRMA (y otras industrias) por violaciones de la Ley sobre Prácticas Corruptas en el Extranjero (Foreign Corrupt Practices Act FCPA), y varias empresas farmacéuticas han pagado millones de dólares para llegar a un acuerdo sobre las investigaciones de corrupción. Aunque GSK tiene su base en Inglaterra, sus acciones se cotizan en EE UU, por lo que puede ser juzgada y condenada en este país.
Y ahora GSK es un objetivo lógico de investigación. De acuerdo a las autoridades chinas, los empleados de GSK repartieron cerca de US$490 millones en sobornos a montones de médicos, para poder conseguir cumplir las metas agresivas de crecimiento de ventas que se había impuesto en China. Porque los médicos en China son técnicamente empleados del Estado, los sobornos a los médicos pueden fácilmente considerarse que constituyen una violación de la FCPA.
La compañía anticipó la última investigación. El vocero David Mawdsley dijo a Reuters que GSK empezó a trabajar con el Departamento de Justicia en cuanto afloraron las alegaciones de corrupción. “Desde que empezó la investigación en China, nos hemos acercado a los reguladores relevantes con determinación,” dijo Mawdsley a los servicios de noticias. “Esto incluye al Departamento de Justicia en donde hemos tenido un dialogo permanente.”
GSK también podría enfrentarse con un juicio en Inglaterra por violación de la legislación contra la corrupción. Pero hay un punto fundamental, y su respuesta interesa a todos incluyendo a los investigadores, a las empresas competidoras y a los observadores de la industria farmacéutica: ¿Cuánto sabía la empresa, y qué nivel de la jerarquía de la empresa conocía las actividades objeto de la investigación? Recientemente, un visitador médico detenido dijo a las autoridades chinas que la unidad local de la empresa facilitó los fondos y manipuló las auditorías internas para encubrir los pagos. La dirección de GSK en Londres ha afirmado que no conocía nada de esas trampas.
Al estar bajo la mira de corrupción extranjera del Departamento de Justicia de EE UU, GSK no está sola. Pfizer ha aceptado pagar US$60 millones para terminar con las alegaciones de violaciones de la FCPA, mientras que J&J pagó US$70 millones para terminar con una investigación sobre pagos sospechosos en Irak, Grecia, Polonia y Rumania. Bristol-Myers, Baxter, Eli Lilly, y AstraZeneca todos han revelado haber sido objeto de investigaciones por posibles violaciones de la FCPA.
No es la primera visita de GSK a la perrera del Departamento de Justicia. El año pasado pagó US$3.000 millones para saldar un conjunto de alegaciones de violaciones de marketing, incluyendo promociones de ventas no autorizadas y pagos a médicos. Y antes había pagado US$750 millones en multas civiles y criminales para poner fin a las acusaciones de producción y venta de medicamentos adulterados.




Conflictos de intereses



La FDA y la industria farmacéutica innovadora: unos E-mails aumentan las dudas sobre la industria que paga para participar en reuniones (FDA and Pharma: Emails raise pay-for-play concerns)

John Fauber



Milwaukee Journal Sentinel/MedPage Today, 7 de octubre de 2013

http://www.medpagetoday.com/PainManagement/PainManagement/42103

Traducido por Salud y Fármacos


Durante más de una década, representantes de algunas de las compañías farmacéuticas más importantes de EE UU han pagado decenas de miles de dólares para asistir a reuniones con funcionarios de la FDA y de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) a las que solo se podía llegar a través de una invitación. Esto se supo cuando el Milwaukee Journal Sentinel-MedPage Today consiguió unos correos electrónicos que se han convertido en una mina de información [1].
La pista de los E-mails

La gran mayoría de los E-mails de la organización IMMPACT (Initiative on Methods, Measurement, and Pain Assessment in Clinical Trials, ver www.immpact.org) permite seguir la correspondencia entre académicos, investigadores del NIH y funcionarios de la FDA, y crea serias dudas sobre la forma en que se relacionan los reguladores federales con las compañías farmacéuticas que regulan.


La entrada a las reuniones se conseguía a través de unas cuotas anuales que podían llegar hasta los US$35.000. A las farmacéuticas que pagaban estas cuotas se les garantizaba el derecho a enviar un representante a las reuniones anuales de IMMPACT, reuniones en las que también participaban funcionarios de la FDA y otras agencias federales.
La página electrónica de IMMPACT indica que el objetivo de la organización es mejorar el diseño de los ensayos clínicos para desarrollar tratamientos nuevos para el dolor.
Pero los E-mails crean dudas sobre un posible entendimiento por el cual se paga para participar en reuniones que no están abiertas al público—solo a los invitados que pagan—y así relacionarse con la FDA. De acuerdo a lo que ha dicho Michael Carome, médico y director de la división de investigación médica de Public Citizen, una organización que entre otras cosas vigila la conducta del gobierno, estas reuniones abren las puertas para que se pueda influir en las políticas de la agencia reguladora relacionadas con la aprobación y regulación de analgésicos.
Carome dijo: “Esta realidad es muy preocupante y amerita una investigación independiente.”
¿Una estrategia poderosa o un atajo hacia un desastre?

Como ejemplo de una iniciativa que surgió de las reuniones de IMMPACT, Carome señaló la nueva guía para “hacer el reclutamiento más selectivo o enriquecedor (enriched enrollment)” en la implementación de ensayos clínicos. Un reclutamiento más selectivo permite a las compañías farmacéuticas deshacerse de los sujetos que no responden o sujetos que tienen reacciones adversas a los medicamentos, es decir a esos no se les recluta para participar en los ensayos [1].


Los expertos dicen que esta selección aumenta la probabilidad de que un medicamento demuestre eficacia y posiblemente incluso obtener la aprobación de la FDA. Para las compañías farmacéuticas el reclutamiento selectivo reduce los costos de los ensayos clínicos.
Sin embargo, este reclutamiento ha sido criticado porque lo que hace en realidad es favorecer al medicamento que se testa. Según los expertos, lo que es aún más importante: los medicamentos que se testan siguiendo estos lineamientos no van a señalar lo que pasará cuando un medicamento llegue al mercado y se prescriba a un número grande de personas.
Para Patrick McGrath, un experto en dolor infantil en la Dalhousie University de Halifax (Nueva Escocia, Canadá) “Esto no es otra cosa que un engaño”.
En su página electrónica, la FDA dice que un reclutamiento más selectivo es en realidad una estrategia poderosa para la industria farmacéutica porque cuando se usa apropiadamente puede resultar en ensayos más pequeños, reducir el tiempo de desarrollo del medicamento y reducir costos.
El Dr. Bob Temple, director adjunto de ciencia clínica de la FDA, escribió en la página Web de la FDA en diciembre pasado: “Aunque un reclutamiento selectivo (enriched) no va a hacer posible la comercialización de un medicamento que no sirve, ayudará a encontrar otro que sirva.”
Detrás de las puertas cerradas

Estos correos electrónicos representan otro ejemplo de cómo el dinero de las farmacéuticas ha tenido influencia en la práctica de la medicina en EE UU, una preocupación que ha sido descrita en reportajes investigativos que el Journal Sentinel-MedPage ha publicado durante los cuatro últimos años.


Varios de los reportajes han revelado cómo las compañías que producen analgésicos opioides han financiado varias ONGs que promueven un uso más amplio de opioides, en particular en el tratamiento del dolor crónico. El aumento del uso de los opioides ha contribuido a la epidemia de muertes y adicción por sobredosis.
El año pasado, el comité de finanzas del Senado de EE UU, citando los reportajes del Journal Sentinel/MedPage Today, empezó una investigación sobre esas relaciones financieras.
Craig Mayton, un abogado de Colombus (Ohio) obtuvo a través de una petición de documentos públicos [2] los E-emails de IMMPACT, que constituyen 409 páginas, para utilizarlos contra las compañías farmacéuticas en los juicios por muertes de personas que habían consumido opioides.
La Universidad de Washington, en donde trabaja Dennis Turk, uno de los fundadores de IMMPACT y profesor de anestesiología y medicamentos para el dolor, fue la que entregó los E-mails a Mayton y este los entregó a Journal Sentinel/MedPage Today.
En una respuesta a preguntas sobre los E-mails, Steven Immergut, el vocero de la FDA, dijo que la agencia se daba cuenta de la preocupación que había creado su relación IMMPACT y que “… nosotros tomamos muy en serio estas preocupaciones. No tenemos noticias de que se haya dado ninguna conducta inapropiada…”
El Dr. Douglas Throckmorton, director adjunto de los programas de regulación, dijo que los funcionarios de la FDA que van a las reuniones de IMMPACT van para escuchar a los científicos no para definir políticas. “Pagar para influir no es la forma de actuar de la FDA. No es parte de nuestra cultura,” dijo Throckmorton.
Añadió que sí se ha podido discutir en las reuniones de IMMPACT el reclutamiento selectivo, pero la decisión de la FDA de promocionar ese concepto no salió únicamente de esas reuniones.
Los E-mails presentan otro cuadro diferente de cómo las compañías farmacéuticas pueden influir en la práctica de la medicina.
En un E-mail de 2003, Raymond Dionne, un funcionario de los NIH, tuvo dudas sobre la conveniencia de que las reuniones se realizaran a puerta cerrada, con la asistencia de solo las personas invitadas por IMMPACT, y sugirió que se hicieran las reuniones abiertas en la sede de los NIH. El E-mail decía: “La mayor ventaja de hacer las reuniones en la sede de los NIH sería la de abrir las reuniones a todas las personas interesadas y así evitar el estigma de que estas reuniones solo son un pago para influir el proceso”.
Al día siguiente, Dionne escribió otro E-mail en que decía que IMMPACT invitaba a ser criticada por permitir “un pago de algunas pocas pero grandes firmas farmacéuticas ya que se da por hecho que ejercen una gran influencia en los resultados”.
Las comidas informales (Brown bag lunches)

Dos semanas después, en otro-mail, Dionne dijo a IMMPACT que él y otros oficiales federales “si se comportaran de acuerdo a las normas” no deberían aceptar comidas para las reuniones en el Hotel Four Seasons. “Incluso yo puedo traer un sándwich (brown bag)” [3].


Robert Dworkin, otro co-fundador de IMMPACT contestó a Dionne que si él quisiera, la organización pediría “sándwiches sencillos, que no fueran costosos para la gente del gobierno. Los demás sin duda nos sentiremos culpables, pero nosotros probablemente resistiremos la tentación de comer un sándwich de bonito enlatado por respeto al problema que uds. tienen [indicando que seguirían con sus opulentas comidas]” añadió Dworkin, un profesor del Centro Médico de la Universidad de Rochester.
Muchos de los académicos que fueron invitados a las reuniones de la organización recibieron ofertas de hasta US$3.000 para asistir. En una carta de 2002 escrita por Turk, el co-fundador de IMMPACT de la Universidad de Washington, ofreció un honorario de US$3.000 al Dr. Robert Rappaport, jefe de la división de la FDA que regula los analgésicos, por asistir a la reunión de IMMPACT en Annapolis (Maryland). La FDA dijo que no aceptó el pago.
En una entrevista Turk admitió que desde entonces es decir desde 2002, las compañías farmacéuticas pagaron entre US$20.000 y 35.000 cada una para poder mandar un representante a las 16 reuniones que tuvo el grupo. Casi todas las reuniones duraban dos días y tenían lugar en hoteles de lujo en Washington D.C.
A cada evento acudían entre 25 y 50 personas, incluyendo reguladores, investigadores académicos y representantes de las compañías farmacéuticas. Después de las reuniones, se publicaban trabajos consensuados en diferentes revistas médicas que listaban como co-autores a los representantes de las compañías farmacéuticas, funcionarios de las agencias de salud del gobierno federal y académicos.
Dworkin, el profesor y experto en dolor del Centro Médico de la Rochester University, dijo que solo se permitía la presencia de una persona por compañía y que se sugería que fueran investigadores más que personal de marketing. También reconocía que los E-mails podrían crear dudas sobre aspectos éticos. “Ciertamente, algunos de los E-mails que Dennis y yo nos hemos intercambiado… podrían parecer problemáticos en una primera lectura, pero de hecho era un modelo que funcionaba, y nadie se quejó”.
La página Web de la organización incluye 11 compañías farmacéuticas que la patrocinan, incluyendo varias que producen medicamentos opioides para el dolor.
James Heins, un vocero de Purdue Pharma que produce el analgésico opioide OxyContin, dijo en un E-mail que la industria farmacéutica ha tenido una participación importante en las actividades de la IMMPACT. “Nuestra experiencia en la realización de los ensayos clínicos es valiosa para los académicos y la FDA, especialmente en mejorar el diseño de los ensayos clínicos con analgésicos,” dijo Heins.
En un E-mail, Greg Panico, un vocero de Janssen Research & Development, dijo que la empresa financió IMMPACT para mejorar los ensayos clínicos sobre medicamentos para el dolor. Janssen es una empresa subsidiaria de Johnson & Johnson, la cual también aparece en la lista de patrocinadores en la página Web de IMMPACT. Panico dijo: “Nuestra compañía cree en el trabajo colaborativo entre el sector público y privado para conseguir innovación científica”.
Notas

1. En inglés el verbo “enrinch” significa además de enriquecer aumentar, incrementar, acrecentar, de forma que se puede decir que un reclutamiento de este tipo aumenta o incrementa la posibilidad de que los resultados sean los que desea la industria. La FDA y la industria parece que le dan el significado de ser un reclutamiento más acertado.

2. En EE UU la legislación hace posible que cualquier ciudadano tenga acceso a documentos que se consideran públicos como son todos los documentos que un juez pide a los litigantes en un juicio, en este caso a los defensores que según los demandantes habían contribuido a la muerte de un familiar.

3. En EE UU es costumbre tener reuniones o presentaciones a la hora del almuerzo al mediodía. En estas reuniones lo corriente es que los participantes lleven su propia comida en un pequeño bolsa de papel de color marrón, por eso se les llama “brown bag seminars” y a la comida “brown bag lunch.”



¿Sociedades científicas o sociedades anónimas?

José Luis de la Serna



El Mundo (Madrid), 25 de octubre de 2013

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/10/24/codigosalud/1382617536.html


La Revista Médica, un mensual dirigido a los profesionales sanitarios, en su último número publica un artículo interesante que lleva un título bastante provocador: Sociedades Científicas, S.A. En él se pone en evidencia la existencia de un número importante de sociedades médicas con lazos comerciales no sólo con la industria farmacéutica (algo que ha venido ocurriendo a lo largo de décadas) si no con otro tipo de compañías, la mayoría de ellas del sector de la alimentación.
A las sociedades científicas les pasa como a otras muchas organizaciones que no pueden tener una actividad importante si su financiación proviene únicamente de la cuota que pagan sus afiliados. Incluso las más numerosas y, por tanto, las que más dinero recaudan de sus socios, necesitan recursos externos para afrontar los gastos que tienen muchos de sus proyectos.
Desde hace algunos años, las sociedades médicas se han profesionalizado tanto que entre sus altos directivos se encuentran ejecutivos expertos en gestión, en marketing y en ventas. Son profesionales encargados de sanear las cifras y tratar de tener a fin de año una cuenta de resultados en negro, lo más abultada que se pueda.
También desde hace tiempo a estas sociedades se acercan sectores empresariales que casi nunca han estado vinculados al área de salud. Proliferan en revistas y webs las fotos de directivos de un sector y de otro firmando acuerdos en los que comparten sus logos y alianzas.
Ahora lo frecuente es que, independientemente de los cursos para profesionales avalados por una sociedad médica que patrocina un laboratorio farmacéutico, algunos médicos estén cerca de galletas, yogures, margarinas, leches, bebidas azucaradas, frutos secos, carnes magras, grandes superficies y hasta compañías petrolíferas.
De acuerdo con la información que publica Revista Médica hubo una sociedad que ingresó €1.587.000 en 2011 en concepto de prestación de servicios en forma de patrocinios de congresos y otras subvenciones.
El problema que tienen las sociedades médicas, también extrapolable al que suele tener cualquier institución relacionada con salud y sanidad, es que son mucho más vulnerables ante la opinión pública que la mayoría de las otras industrias. La salud es un bien tan preciado, y tan caro el tratar de recuperarla cuando se ha perdido, que cualquier cosa en la que se atisbe un posible conflicto de interés entre sectores involucrados en aliviar el dolor y la enfermedad de los pacientes se magnifica mucho.
La polémica sobre los conflictos que puedan ocurrir en el mundo biomédico no es algo limitado únicamente a España. Está presente en casi todo el mundo.
Independientemente de escándalos mayúsculos como los que han existido en China con algunas farmacéuticas como GSK, en el Reino Unido también se está cuestionando si una sociedad médica tiene, por ejemplo, que avalar el papel de los estanoles añadidos a productos alimenticios para combatir un colesterol alto.
Es cierto que para sacar adelante estructuras complejas y proyectos con algo de calado hacen falta recursos, que en el caso de las sociedades médicas se quedan en poca cosa si se depende únicamente de cuotas de afiliados. Se entiende por lo tanto que estas instituciones traten de conseguir financiación externa que sufrague los costes elevados que deben soportar.
Lo que se entiende mal es que algunas se hayan aproximado tanto al mundo comercial que empiecen a aparecer entre sus afiliados voces que piden cierto distanciamiento con las marcas comerciales que se anuncian un día sí y otro también en la televisión.
El titular de Revista Médica -'Sociedades Científicas, S.A'-, siendo un buen titular, es preocupante para aquellos que creen que cuando se habla de salud y medicina cualquier cosa que roce un posible conflicto de interés debe evitarse siempre.

México. Denunciaron desde 2011 robo de medicamentos en ISSSTE



El Universal

El Mexicano, 15 de agosto de 2013

http://tinyurl.com/naoh45h
La doctora Virginia Guadalupe Jiménez denunció en junio del 2011 el robo de medicamentos biológicos utilizados en Oncología dentro del Centro Médico Nacional "20 de noviembre" del ISSSTE, y hasta presentó un video que confirmaba su dicho.
A dos años de esa denuncia, el pasado domingo 11 de agosto, la Contraloría del ISSSTE dio a conocer que en una auditoria al citado hospital se descubrieron irregularidades en el proceso de distribución, registro y control de medicamentos de alta especialidad por más de Pm 55 millones (1US$=Pm13,06).
Virginia Guadalupe Jiménez, quien fuera coordinadora de Medicina Interna de este hospital de alta especialidad, describió cómo eran extraídas las medicinas del hospital, que ocurría, a través del "robo hormiga", de las prescripciones alteradas, tanto en gramaje como en la expedición de tratamientos para pacientes inexistentes, y la administración de los fármacos en las instalaciones del hospital, a no derechohabientes.
Dijo que el robo de medicinas de alto costo para oncología era efectuado por funcionarios, médicos y empleados. La doctora recordó que en junio del 2011, denunció estas irregularidades, lo que le costó que fuera cesada de su cargo.
La doctora Jiménez que tenía 30 años de antigüedad laborando en la institución, denunció no sólo en su momento el robo de medicamentos de alto costo para cáncer, sino también evidenció irregularidades en la lista de pacientes para ser trasplantados de un órgano en el Centro Médico 20 de Noviembre del ISSSTE.
Incluso, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la República, que derivó en la presentación del director del hospital, Rafael Navarro y Fedra Irazoque Palazuelos.
Virginia Guadalupe Jiménez, dio una conferencia de prensa, en donde confirmó que lo descubierto por la nueva administración del ISSSTE no es nuevo.
Recordó que desde el 2009 se habían interpuesto denuncias por el robo de medicamentos biológicos, entre los que destacaban el Rituximab con un costo de Pm60.000 y el Infliximab, de Pm15.000. "Funcionarios, empleados y médicos estaban involucrados en esta red de corrupción", reiteró la doctora.
Virginia Guadalupe pidió a la presente administración federal a terminar con estas redes de corrupción, y no sólo a sancionar administrativamente a los responsables, sino imputarles responsabilidades penales y que se restituya el daño hecho a la institución.
"Quiero exigir a esta administración que no nos quiera tomar el pelo", afirmó la especialista en medicina interna, quien recordó que la excusa para no dar seguimiento a su denuncia fue que el expediente estaba mal integrado.

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